Botox

La toxina botulínica, el popular BotoxR, es uno de los tratamientos más solicitados en EEUU para el rejuvenecimiento facial y la hiperhidrosis (exceso de sudoración), principalmente axilar. La toxina botulínica ha supuesto la mayor revolución en la dermatología estética en los últimos años, junto con los rellenos, peelings químicos y láseres. Es una sustancia que inyectada en la piel con aguja fina, origina el debilitamiento temporal de los músculos superficiales de la cara, con lo que desaparecen las arrugas dinámicas (producidas por la contracción muscular) y se mejoran las arrugas estáticas. Este tratamiento ni da volumen ni distorsiona la cara, al contrario, proporciona una aspecto descansado, natural y relajado de nuestro rostro. Es un tratamiento muy útil en el rejuvenecimiento facial de cualquier edad, al atenuar las arrugas de la frente y del entrecejo –que nos hacen parecer enfadados-, así como las “patas de gallo” y otras zonas faciales. Habitualmente no se precisa usar ni siquiera crema anestésica, y sus efectos se notan a los 2-5 días, durando de 4 a 6 meses. Con repetidas inyecciones se consigue aumentar la duración del efecto retrasando el envejecimiento cutáneo. Es una técnica segura y está comprobado que el 70% de las mujeres que comienzan a utilizarlo, repiten periódicamente el tratamiento. Actualmente existen varias toxinas botulínicas tipo A, aprobadas para su uso en arrugas y también en hiperhidrosis (exceso de sudoración) como son BocoutureR, AzzalureR y VistabelR. Todas son muy similares y seguras, prácticamente sin efectos secundarios, sólo posibilidad de pequeños hematomas secundarios a la inyección y raramente cefaleas transitoria o asimetrías faciales que se corrigen posteriormente. En hiperhidrosis es particularmente efectiva en la zona axilar, originando a los pocos días la desaparición de la sudoración durante 7-9 meses.

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